Martes, 25 de Agosto del 2026

"Una posibles biografía del Jazz" - Primera entrega

1. Por algo lugar hay que empezar

Señoras y señores: Escribir sobre jazz y psicoanálisis ante un público ávido de conocer acerca de este estilo musical, provoca en mi un sentimiento muy particular. Intentaré proporcionarles de modo sintético la historia y un posible análisis del jazz desde nuestra práctica.[1] Cuando nos referimos a un análisis no haremos nada por fuera de lo que a nuestra función de analistas somos llamados a hacer: una lectura. Y claro que esta lectura opera en un segundo momento, sobre un material escuchado. La escucha antecede a una lectura.

La religión no solo prohíbe sino que en las mismas limitaciones que propone, permite. Permite, en una especie de habilitación de lo prohibido. Como en la negación, en el mismo enunciado se encuentra lo negado. En el mismo enunciado de la prohibición encontraremos aquello que a partir de ese momento estará presente, para siempre. Lacan cita a San Pablo en el Seminario VII: “Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto”. La prohibición habilita a lo prohibido.

Pues bien, en los inicios del jazz, los portugueses, españoles y franceses, todos católicos,  no negaron la musicalidad africana, sino que la tomaron, la usaron, la mezclaron en sus ceremonias. No tan claro fue el destino de lo que los ingleses protestantes le dieron a semejante tesoro. Deberemos indagar como emergió aquello prohibido en la cultura musical inglesa, que sin lugar a dudas retornará cual síntoma, en otro formato, más adelante[2].

Pero ¿qué de aquello de  origen africano occidental es lo llamativo?. Sin lugar a dudas el ritmo, que predominaba por sobre la melodía y la armonía. Aquí las aguas se dividirán. Estarán por un lado quienes consideran que justamente el ritmo es aquello que viene de lo diferente, pero también estarán quienes no adhieren con esta clasificación. Una primera hiancia, una contradicción teórica si se quiere, pero contradicción al fin. La música como arte no existía en África. La música formaba parte de lo cotidiano, de los insultos, del trabajo, del culto y de la guerra, que tenían su canto asociado. Orígenes pulsionales, constitutivo, sonidos sin armonía. ¿Cómo se escucha en los orígenes sino así?

El jazz es un estilo musical cuyos orígenes son negros. Una mixtura entre blancos y negros se comienza a desarrollar en una especie de apropiación de unos y de otros. Los blancos se apropian de la música, los negros de los instrumentos y las palabras[3]. Louis Armstrong[4] canta “Yo soy blanco por dentro” en el tema “Black and Blue[5] y si bien agrega “no puedo ocultar lo que se ve en mi rostro” (muchos han interpretado esto como una forma de conciliar el antagonismo negro-blanco o dar una alternativa al racismo renegando del negro) el “blanco por dentro” nos afirma, en una lengua blanca, que justamente esas palabras permiten encontrar un lugar como negro en el Otro (A). Es encontrar una lugar en el campo del Otro.

La música ha resistido a la opresión ejercida por los blancos hacia los negros. Es una especie de reserva, de carga que no solo ha perdurado sino que ha ejercido cierta fuerza y consistencia.

Así se inscriben los primeros trazos de esta historia. Sin ir más lejos, factores endógenos y factores exógenos confluyen al estilo de las series complementarias planteadas por Freud en sus “Conferencias de introducción al psicoanálisis” promediando los años 1916 y 1917. De ahí las resoluciones posibles. Y en ese plano aparece Armstrong (¿cómo síntoma?), quien con su posición ambivalente denunciaba la difícil resolución del conflicto. Un negro en el mundo de los blancos nos invita a pensar, entre otras cosas, al estilo de Zizek y su odio frente a este género musical. Esto es, que en esta aparente complementariedad podemos leer, por primera vez (no será la única) una especie de sumisión, donde la libertad con la que muchos asocian al jazz no será otra cosa que una batería de significantes disponibles, donde las diferentes combinaciones nos darán la sensación de estar moviéndonos con cierta libertad pero siempre en los límites impuestos por el orden simbólico, donde no estarían exentos ninguno de los diferentes estilos jazzísticos, desde los más estructurados a los menos, agrupados estos últimos bajo el título de free jazz. Por el momento no estamos de acuerdo con este planteo del filósofo esloveno, pero este será otro tema de discusión del presente trabajo.



[1] Este párrafo alude al inicio de las “Cinco conferencias sobre psicoanálisis” dictadas por Freud en EEUU en 1909. La misma se incluye a modo de homenaje al maestro.

[2] El rock progresivo de los años 60 en dicha cultura podría darnos alguna pista acerca de esto

[3] La depresión económica de principios del siglo XX, hizo que muchos bienes se vendieran a precios muy accesibles y los instrumentos no fueron ajenos a ello.

[4] Recién en el año 1957 Armstrong se proclama abiertamente a favor de los derechos de los negros en EEUU en lo que se conoció como “La crisis de Little Rock” (“Louis Armstrong Angrily Asks U. S. to `Go to hell´ on Little Rock”, The New York Times, 18 de septiembre de 1957”)

[5] Cabe aclarar que “Black and Blue” (1929) no es de la autoría de Armstrong (él fue su intérprete) sino de Fats Waller, Harry Brooks y Andy Razaf, todos de origen afroamericano.

Imágenes: Pinterest y Wikipedia